sábado, 31 de agosto de 2013

Capítulo 30.

(Narra Martha)

El sol se colaba por entre las cortinas y caía en suaves matices sobre el cabello revuelto de John, que dormía profundamente a mi lado. Se notaba que no iba a despertar pronto, el cansancio era casi tangible.
Con cuidado y tratando de no despertarlo, pasé por sobre él hacia la ducha.

No recordaba nada. Tampoco era que importara. Él estaba ahí conmigo y punto.

(Narra John):

Luego de haberla dejado en su cama, me recosté a su lado para acompañarla el resto de la noche. Tuvo sueños intensos, me llamaba por mi nombre y yo intentaba despertarla, sin mucho resultado. Al final, y luego de una noche agitada, me quedé dormido a su lado.

Los golpes frenéticos en la puerta me despertaron de mi sopor y abrí bastante molesto.

Yo: ¿Qué?

X: ¿John? ¡¿Qué haces aquí?!

La voz  agitada de Fernanda me sacudió el sueño que quedaba.

Yo: Fer, mi hermana estaba enferma, le hice compañía mientras se recuperaba, es todo.

Fer: Ajá… - no lucía muy convencida – Bueno, no importa. Venía a buscar mis cosas, porque Aly ya se va y yo me voy con ella.

Yo: Wow, despacio nena. ¿Te vas? ¿Con Aly? No puedes, estás de intercambio aquí en Liverpool.
Fer: Bah, por una semana no voy a perder el semestre. Además Londres es una oferta demasiado tentadora como para no aceptarla. ¿Por qué? – empezó a juguetear con el cuello de mi camisa - ¿Vas a extrañarme?

Carraspeé y salí al corredor algo incómodo.

Yo: Ehm… voy a despedirme de Aly.

Me encaminé hacia las escaleras, sin embargo pronto estuve contra la pared, frenado por la increíble fuerza de la chica. Sí que era fuerte.

Fer: No voy a irme sin despedirme adecuadamente, Johnny. No puedo permitir que te olvides de  mí. – susurró provocativamente en mi oído, antes de tomarme por el cuello y besarme con pasión.

No me esforcé en resistirme y le devolví el beso con una sonrisa traviesa. Chica ruda, sexy. Las cosas empezaban a salirse de control cuando de repente se abrió la puerta del baño de la habitación.

Los ojos gatunos de Martha nos miraban entre el vapor acusadoramente.

(Narra Martha):

Ah, con un carajo. Ya estaba harta de la bipolaridad de John y lo que vi en ese momento no me sorprendió demasiado, aunque sí me afectó por los pensamientos que habían surgido al verlo a mi lado esa mañana. Nada había cambiado, seguía siendo igual.

Ellos estaban en el corredor, así que me limité a saludarlos con un asentimiento de cabeza mientras les cerraba la puerta en la cara.

Lo único que debía importarme ahora era hacer entrar a George a la banda, tal y como se lo había prometido a John. Bueno, el otro John. Estúpida confusión.

Bajé a la cocina una vez estuve lista. En el corredor no había ni pista de ellos.

Luego de prepararme el desayuno, salí distraídamente casi tropezándome con las maletas que estaban regadas por toda la sala. Espera… ¿maletas?

Aly: Veo que la bella durmiente ha despertado. – soltó ella acercándose sonriente - Nos diste un buen susto anoche mujer, deberías hacerte revisar en serio.

Yo: ¿Aly? ¿Por qué están estas maletas aquí?

Ella me miró con nostalgia.

Aly: Porque hoy me voy Martha. Ya te lo había dicho.

No atiné a más que abrazarla. Tenerla de vuelta por las viejas calles de Liverpool había sido un gran alivio esos días y ahora la realidad de que no estuviera más me atacaba con fuerza. La iba a extrañar mucho.

Aly: Ehm… me estoy quedando sin aire.

Yo: Lo siento, - respondí soltándola. Tenía los ojos llorosos. – Es solo que no quiero que te vayas, estúpida.

Aly: No te pongas sentimental ahora Martha, es algo que tengo que hacer. Además míralo por el lado bueno, voy a estar más cerca que antes. Y… tendrás a John solo para ti unas semanas porque me llevaré a Fernanda conmigo – añadió guiñándome el ojo.

La miré sorprendida y ella asintió sonriente. Luego de que terminara mi desayuno, encendí la televisión y la vimos por un rato, dejando que los pensamientos vagaran sin rumbo entre las lagunas mentales.

Yo: Hey, hablando de ellos… ¿dónde están?

Ella se encogió de hombros.

Aly: No lo sé, ella fue a buscar sus maletas hace como media hora.

Yo: Uhm, es todo lo que se necesita. John debe estar por acabar, bajarán en un instante. – respondí cínicamente restándole importancia. Ella me miró boquiabierta.

Aly: ¿No te interesa que tu hermano se esté tirando a tu compañera de cuarto justo un piso arriba de nosotras?

Yo: La zorra se va, es obvio que necesita subir su autoestima un poco antes. – dije por toda respuesta. 

Minutos después, el taconeo escandaloso de Fernanda se escuchaba por las escaleras. John bajaba tras ella con sus maletas y una sonrisa idiota en su cara. Puse los ojos en blanco y apagué la televisión para darle el último abrazo a Aly.

Yo: Espero encontrarte de nuevo.

Aly: Sé que nos encontraremos, no tienes que dudarlo ni por un segundo.

Y luego de las despedidas normales y formales – Fernanda musitó un frío “adiós” para mí. – se fueron definitivamente.

Sin dirigirle palabra a John, salí de la casa. Mis días de vagancia estaban por acabar, el nuevo semestre empezaría pronto, así que decidí pasar por la casa de Stu a visitarlo. Mi sorpresa fue cuando me encontré a mí misma corriendo por el muelle con Valentina a mi lado. Stuart me había mandado pasearla como si fuera un perro mientras él se entretenía pintando a su nueva novia. Era la chica de la tienda de pinturas.

Al final, nos sentamos a orillas del mar, mirando hacia el infinito. Un hombre se sentó a su lado.

X: Así que tu eres el demonio de Stuart que se le apareció de la nada. Un placer conocerte, soy John Lennon. ¿Fumas? – terminó con una sonrisa burlona, sacando su cajetilla del bolsillo y ofreciéndole uno.

Yo: Cálmate John, no todos tenemos esas ganas suicidas de destrozarnos los pulmones.

Él se encogió de hombros y siguió mirando hacia el horizonte. Un barco zarpaba en ese preciso instante.

Vale: John, ¿te imaginas hacia dónde puede ir ese barco?

John: Uhm, a ver preciosa… me imagino que a Estados Unidos. Todo lo bueno va a Estados Unidos, algún día yo también iré.

Yo: Si sigues tonteando de esa manera, lo dudo mucho. Es de verdad, ponle seriedad a la banda o a los estudios, pero estás descuidando ambos.

Él frunció el ceño.

John: Ya sé lo que debo hacer… pero justo ahora nadie se toma la banda en serio. Es complicado así.

Yo: Ah, qué coincidencia, conozco a un excelente guitarrista que podría ayudarte…

 Mátenme por subir tan tarde, me puse a ver a Hugh Grant actuando de Primer Ministro de Reino Unido y me embobé.
Disfruten el capítulo, Mónica prometió uno más largo y más pronto. ¡MÁS VALE, MÓNICA!

Enjoy.

5 comentarios:

  1. POR FIN! DEBEN PUBLICAR! khfjlsgsa que martha no sequede con John, élno la merece, es un idiota! se cuesta con fer en las narices de martha y..¡NO LA RESPETA! ¿Volveré a la fic? ;--------------------; me echan snif.. snif ajajaj

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  2. HOLISSS! ya llegué yo, en la fic y acá.
    John idiota. Agh. Sigo con que John debe estar con Martha, cuando ésta le consiga al joven Harrison, John estará agradecido de por vida y cuando llegue Fernanda va a ser tan insignificante para él que Paul se quedará con ella y todos viven felices.
    O NO?
    Aly, te extrañaremos.
    Sube pronto :3

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  3. John es un maldito sexual(?, jajajaja Martha ya no lo complazcas y hazlo sufrir >:))))

    Martha va a ser muy importante para la banda<33.

    Cuídense♥️ y suban pronto, por favorrrrr♥️.

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  4. No te mataré, te abrazaré (QUE CURSI, MÁTAME) es que por fin subiste, asdfghjk... sentí una profunda emoción(???)

    Por fin Fernanda se va, que mala onda... esa tipa me caía muy bien al igual que Aly pero ni modo, a ver que se viene después de interesante e intrigante, POR FAVOR suban pronto :(:(

    Cuídense mucho.
    Besos♥

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  5. Okay, me he pasado esta semana leyendo este fic! Y es tan genial que me ha hecho llorar, gritar y reír a carcajadas xD!! Lo amo, por favor, suban pronto u.u <3

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