sábado, 25 de mayo de 2013

Julia.


(NARRA JOHN)

Cuando empecé a sentirme cansado de estar en la misma posición por tanto tiempo, me di cuenta de que había pasado más de cuatro horas sentado en el sillón, viendo a la nada como un estúpido.

Había estado dándole tantas vueltas como fue posible al caos mental que estaba en mi cabeza, tratando de sacar algo en claro, esperando darle una forma definida. No lo conseguí.

Y es que no sabía… ¿qué era eso que me había hecho hacer lo que hice con Stu? ¿Celos? ¡NO, NO DEFINITIVAMENTE NO! Nunca en toda mi existencia había sentido un ápice de celos, a lo mucho, había sentido algo de posesividad, pero nada que me afectara de forma tal que le cerrara la puerta en la cara a uno de mis mejores amigos. Ni siquiera le había partido la cara a Rod Davies cuando supe que había estado con Diane, ¿por qué me iba a enojar ahora porque Stu había llegado con flores y chocolates como todo un Romeo para conquistar a mi hermana, como si todo lo que él hubiera hecho no hubiera afectado en nada, como si no la hubiera hecho llorar nunca, como si ella tuviera la obligación perpetua de amarlo, por qué me iba a afectar ese detalle? No, no eran celos.

Pensar tanto me mareaba, así que agarré el teléfono y como por arte de magia, en 10 minutos estábamos todos en la casa de Julia ensayando.

Aunque pesado – como siempre que estábamos todos los chicos juntos- el ambiente me daba un aire más relajado. Ensayábamos ahora con más ahínco y dedicación desde la llegada de Paul, pues nos había dado lecciones a todos y gracias a eso el sonido había mejorado de una forma impresionante.

Sin embargo, y aunque había logrado apartar a Martha de mis pensamientos durante todo el ensayo, ahora empezaba a volver, y eso me estaba sacando de quicio.

Yo: Bueno chicos, creo que esto es todo por hoy… a mi parecer todo está muy bien gracias al cara de bebé, pero aún hay cosas por mejorar. Recuerden que en un mes es la audición de bandas y si no ganamos, les juro que golpearé a alguien.

Todos los presentes soltaron una sonrisa nerviosa y se despidieron para irse rápido. Aunque siempre queda ese alguien que…

X: Oye Lennon, ¿porqué no vino tu hermana hoy?

No sé porqué me contuve y no le lancé directamente el puñetazo a la cara a Pete, hubiera sido un golpe muy placentero de dar. Sin embargo, me limité a apretar los puños con fuerza y dirigirle una mirada asesina.

Yo: Pues simple y sencillamente porque la estás alterando con tanta maldita insistencia tuya Shotton, ¡ya supérala idiota, ella ni siquiera se fija en ti! – le espeté gritando en la última frase.

Un silencio abrumador invadió la habitación y las pocas personas que aún quedaban, entre ellas Pete,  me miraron con terror y sorpresa por mi reacción.

Paul: Wow, creo que el ambiente está algo pesado por aquí… - murmuró conciliador, y luego se dirigió a mí- Vamos a caminar un rato John, despejémonos de todo esto.

Yo: Yo decido qué es lo que voy a hacer McCartney, así que tú y Pete y todos los que están haciendo estorbo en la casa de mi madre se largan de inmediato. – gruñí. No tuve que repetirlo, ni bien hube terminado, la mayoría ya estaba afuera. Paul me dirigió una última mirada de preocupación, pero al final también se fue.

Solté un suspiro cargado de estrés y me dirigí a Strawberry Fields.

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Lucy: ¿Quieres jugar a las escondidas? Tú cuentas y yo me escondo.

Sonreí y acaricié los rubios cabellos de la chiquilla que estaba sentada a mi lado con una mirada brillante en sus ojos… tan similares a los de…

Yo: Nah, siempre hacemos eso. ¿Qué te parece si tú cuentas y yo me escondo?

Lucy: Serás más fácil que encontrar a un elefante, ¡vamos!

Salió corriendo y se puso a contar,  y mientras, yo me escabullí detrás de un árbol viejo.

De repente un escalofrío helado recorrió todo mi pecho y me senté jadeando. No, no, no, no eso sólo pasaba cuando alguien… Aún recordaba la muerte de mi tío George, había sentido exactamente eso. No podía ser, ¿quién…?

Pensé inmediatamente en Martha y cerré los ojos tratando de apartar esos presentimientos terribles de mi mente.

(NARRA MARTHA)

Llevaba hablando con Stu alrededor de unas tres horas y habíamos recorrido Liverpool por lo menos dos veces, pero la verdad es que no me cansaba de escucharlo. Aunque para mi sorpresa y también para la suya, ya no sentíamos absolutamente nada el uno por el otro. Lo de antes había sido impulsivo, algo de costumbre y su dedicación en encontrarme también había sido obra de nuestra cotidianidad. Así que… todo estaba superado.

Sin embargo, descubrí con deleite que ahora estaba prendado de Ashley. Por supuesto él todavía no lo sabía, y Ashley lo negaría hasta la muerte, pero yo estaba completamente segura de que esa relación sí funcionaría. Por lo tanto, mi papel ahora sería el de ser Cupido.

Era tarde, entonces Stu me acompañó hasta la casa. Íbamos riendo como dos buenos amigos cuando a lo lejos divisé a Julia, que venía con su habitual sonrisa cruzando la calle.

Cuando me reconoció, sonrió aún más y me saludó, yo lo hice de vuelta, y entonces… sucedió.

Fue como una película, todo pasó en cámara lenta. Me recuerdo a mí misma gritándole que tuviera cuidado y su expresión confundida antes de mirar hacia atrás. Demasiado tarde.

Un auto de la policía que iba a toda velocidad y sin ninguna intención aparente de detenerse la embistió con fuerza y siguió derecho sin preocuparse en lo más mínimo.

Yo me había lanzado a la calle para apartarla del camino del auto, pero Stu me había agarrado firmemente de la espalda y me había salvado la vida por cuestión de segundos. El auto pasó rozándome el rostro a una velocidad espantosa, pero aún así había alcanzado a oler el inconfundible hedor que producía el alcohol etílico por la ventana abierta del conductor.

De ahí en adelante todo fue demasiado confuso para recordarlo detalladamente.

Corrí hasta ella y le agarré la mano compulsivamente, mientras tanto, Stu corría a pedir ayuda a la casa de Mimi, que estaba a unas cuadras de ahí. Jadeaba de desesperación y las lágrimas se escurrían irrefrenables por mis mejillas mientras trataba de contener la sangre… era demasiada sangre, demasiados golpes… no lo iba a lograr…

Julia: Martha querida… cuídate mucho… saluda a John por mí, dile que… que lo amo más que a nada y que… que espero que algún día me perdone… por dejarlo… por favor cuídalo, yo sé que ustedes dos… tienen algo especial… cuídense mucho…

Yo: Por favor Julia, no me dejes, no puedes hacerlo ahora…mírame a los ojos… te necesito, John te necesita, por favor….

Los sollozos no me dejaban hablar con claridad y mis lágrimas empezaban a mezclarse con la sangre. Ella sonrió una última vez y cerró los ojos justo antes de que llegara la ambulancia. Dos paramédicos se bajaron con premura y mientras uno me apartaba de ella, el otro revisaba sus signos vitales.

Paramédico: Pulso débil, inestable, se nos va, ¡Smith, la camilla! ¡Preparen para CPR! Resiste chica, vamos, continúa con nosotros…

No supe qué más diría, ni me interesaba tampoco, en ese instante comprendí que no había nada que más que se pudiera hacer por ella. En el momento solo un nombre rondaba mi cabeza, había rondado todo el día, pero justo ahora se hacía indispensable.

Me zafé de los brazos del paramédico y salí corriendo. Ni se me pasó por la cabeza pensar a dónde iba, simplemente estaba buscando a John y sabía que iba a encontrarlo de una forma u otra.

El destino me llevó directo a Strawberry Fields.

En cuanto llegué y lo vi tan feliz jugando con aquella niña me remordió un poco pensar que le iba a partir esa felicidad, sin embargo el dolor superó el resto y le grité con toda la fuerza de mis pulmones:

Yo: ¡JOHN!

Y caminé envuelta en lágrimas hacia él.

(NARRA JOHN)

En cuanto escuché su voz, el alivio recorrió mi cuerpo, que había estado algo tenso desde aquel presentimiento. No estaba muerta. Pero en cuanto me volteé, mi estómago se revolvió con angustia. Venía empapada en lágrimas y su grito había sido desesperado y doloroso.

Salí corriendo hacia ella y en cuanto nos encontramos me abrazó tomándome por sorpresa. La abracé de vuelta mientras la ansiedad empezaba a consumirme. Esto no me gustaba nada, algo terrible había ocurrido.
Su llanto era desgarrador y sentía el temblor de su cuerpo entre mis brazos. Pasó un buen rato para que saliera de mi estado de shock y ella disminuyera la potencia de su llanto y solo entonces me atreví a preguntarle:

Yo: ¿Martha? ¿Qué pasa, quién te hizo esto?

Ella negó con la cabeza y trató de calmarse un poco. Yo le sequé las lágrimas y le insistí para que hablara.

Martha: Es… Julia… ella…

Ni bien terminó de decir su nombre y yo ya estaba congelado. Comprendí de inmediato lo que significaba, pero no lo quise aceptar, no podía ser posible.

Yo: ¿Qué… qué le pasó?

Martha: Un maldito policía borracho, eso fue lo que pasó – en ese instante dejó de lado la tristeza y se llenó de ira – El estúpido ni siquiera se detuvo cuando la atropelló, siguió como un maldito desquiciado, ¿Y ASÍ QUIEREN QUE SE RESPETE LA LEY? ¡SON UNOS ESTÚPIDOS JOHN, UNOS MALDITOS BASTARDOS!

Y se agarró de mi cuello para llorar otra vez desconsoladamente. La ira también recorrió mi cuerpo, pero en ese instante, la angustia estaba demasiado intensa como para ser reemplazada. Le apreté las manos.

Yo: ¿Dónde está? ¿Está bien? ¿Va a sobrevivir?

En cuanto pronuncié las dos últimas preguntas, el rostro de Martha se contrajo de dolor y yo deseé que todo fuera un sueño, una pesadilla… no, no justo ahora…

Martha: Está en el hospital, pero… no sé si….

Lucy: ¿Qué pasa, John?

Casi me había olvidado de ella. Había estado todo el tiempo mirándonos preocupada y confundida y lo último que quería era que me viera llorar.

Yo: Corazón, todo está bien, ¿vale? Ve adentro y yo vuelvo otro día para jugar ¿bueno?

Ella asintió aún muy confusa y se fue.

Agarré a Martha de la mano y salimos corriendo. No la solté ni un segundo hasta que llegamos al hospital y fue hasta entonces cuando me percaté de que tal vez había sido demasiada fuerza.

Yo: ¿Estás bien?

Martha: Es lo de menos… - dijo mientras abría y cerraba la mano distraídamente. Luego me miró angustiada – No sé tú, pero yo quiero ver a Julia.

Asentí con seriedad, pero antes de subir las escaleras hacia su habitación, le besé la mano a manera de disculpa. Ella se sonrojó, pero me acompañó hasta allá.

No sé que esperaba cuando llegara al lugar, tal vez ver a Julia saliendo de la habitación sonriendo como siempre lo hacía, o al doctor con una sonrisa fatigada diciendo que la había podido salvar… no lo sé, pero francamente, no era nada de lo que había ahí. Encontramos a una Mimi demacrada, llorando desconsoladamente y al doctor dándole el pésame.

Fue entonces que me invadió la ira. Crispé los puños y fruncí el ceño en un gesto de negación.

Martha: ¿John? – me miró preocupada, pero no cambié mi reacción. Nada me iba a calmar ahora.

Mimi: John, tu madre ha… fallecido. – dijo acercándose con su habitual falta de tacto.

El universo se dio la vuelta y todo empezó a girar descontroladamente. Oía a lo lejos la voz suplicante de Martha para que entrara en razón y la voz seria de Mimi para que mantuviera el control…

El dolor era tan tangible en la cara de Martha que sólo por ella me relajé, pero salí del hospital antes de que terminara golpeando a alguien. Ella no me siguió, y se lo agradecí. Ahora estaba por mi cuenta, no sabía a dónde iría, qué haría, en dónde me refugiaría… no me importaba.

Nada importaba ahora.

Todo estaba vacío.

Incluyéndome.

(NARRACIÓN NORMAL)

El negro era el color predominante… como siempre en esos casos.

Una multitud de gente salida de Dios-sabrá-dónde se aglomeraba alrededor del ataúd con una tristeza mayoritariamente fingida. Sólo estaban ahí para dar el sentido pésame, aunque no lo sintieran de verdad. Algunos ni siquiera sabían de quién se trataba, sólo estaban ahí por debido al morbo general de una persona muerta a manos de un policía ebrio.

Todos expresaban su indignación, pero a fin de cuentas, nadie hacía realmente nada.

En un rincón, alejado de todo y de todos, se hallaba un joven vestido de teddy boy con una cara de póker que expresaba todo su dolor y que a la vez, lo ocultaba. Observó cómo el ataúd descendía hasta tocar fondo y luego cómo la tierra caía acompasada sobre la tumba sin decir una palabra ni dejar escurrir una lágrima. Sólo hasta que se añadió la última tanda de tierra, soltó un suspiro tenue.

El día que hasta ese entonces había estado irónicamente soleado, se ensombreció y empezaron a caer gruesas gotas del cielo. Las damas espantadas, salieron corriendo a refugiarse y los caballeros también se fueron en su mayoría para acompañarlas.

El padre de las hermanastras de John también se fue junto con las chicas y Mimi.

El muchacho pensó que se había quedado definitivamente solo, y que así sería su destino de ahora en adelante, pero distinguió una figura al frente de la tumba. Estaba parada, mirando fijamente la lápida y parecía ni siquiera notar que la lluvia se había desencadenado. El agua escurría de su largo pelo castaño y no se movía ni un centímetro. Estaba a punto de ir a su encuentro cuando notó que había otro muchacho recostado en un árbol cercano... observaba con tristeza y tal vez con algo de nostalgia. Se le acercó primero y lo reconoció cuando estuvo lo suficientemente cerca.

John: ¿Qué haces aquí? Te dije a ti y al resto de los de la banda que se fueran hace bastante rato.

Él se encogió de hombros y lo miró de frente.

Paul: Francamente, quería darte el pésame en persona.

John: ¿Y con qué motivo, ah? ¿Qué me vas a decir? “Oh lo siento tanto, John” ¡NO, NADIE LO SIENTE, NADIE LO SABE! ¡NADIE SABE QUÉ ES LO QUE YO PERDÍ Y SE CREEN CON SUFICIENTE AUTORIDAD PARA VENIR A RESTREGÁRMELO EN LA CARA! ¡VETE A LA MIERDA MCCARTNEY!

Paul trató de agarrarle los brazos para calmarlo, pero John le respondió con un puñetazo que lo lanzó al piso. El aludido soltó una maldición, pero se levantó sin inmutarse por la sangre que escurría por su nariz.

Paul: Yo si lo sé John. Mi madre murió cuando tenía catorce años, he tenido que vivir con eso desde entonces. Sé qué se siente, sé lo que odias al mundo por haberte hecho lo que te hizo, pero no por eso tienes que desquitarte con él.  No vale el esfuerzo.

John abrió los ojos con sorpresa ante la confesión y se quedó mudo de vergüenza.

John: Lamento haberte golpeado Mcca, no fue mi intención.

Paul: Lo sé.

Ambos guardaron silencio un instante, pero entonces John cedió y empezó a llorar con fuerza. Paul lo abrazó, comprensivo y fue hasta que John se calmó que se separaron.

John: Gracias, de verdad.

Paul: Para eso están los amigos, ¿no?

Ambos sonrieron con una sonrisa cómplice que se repetiría a lo largo del tiempo desde entonces, porque acababa de consolidarse una amistad indisoluble.

Paul se retiró luego y entonces John se dirigió hacia la muchacha que seguía allí, como si nada. La lluvia había cesado, pero ella seguía empapada.

John: Te vas a resfriar.

Martha: No me interesa en lo más mínimo.

Ignorando su respuesta, se quitó su chaqueta y se la puso a ella. Ella sollozó y lo abrazó con fuerza. Él también lo hizo y se mantuvieron en silencio durante un tiempo indefinido.

Martha: La voy a extrañar mucho.

John: Yo también amor, demasiado.

Él sintió como se estremecía al escuchar la forma en la que la había llamado, pero ella no se apartó.

Se quedaron abrazados de esa forma hasta que el sol salió definitivamente y terminó de secarlos. Entonces se devolvieron juntos a casa.

Escribir esto me puso algo depresiva, así que sólo puedo decir, gracias a todas las que leen. Aly, te aseguro que te quedarás con alguien ;), Rita, disfruta a George... por ahora muehehehe, Claudia, gracias por presionarnos tanto, gracias a todas de hecho, dudo que publicáramos tan seguido si no presionaran de esa forma. 
Mary, adivinaste! aquí está el gran cambio, nada será igual desde ahora. No te preocupes, yo también amo el drama, sería algo aburrido sin él ;)


Ashley
Martha
Vale hizo esto, no es divina?

Son sus respectivas versiones de Martha y de Ashley, me encantan, la verdad. Además, me confesó que las hizo en clase, ¿puede ser más tierna?






Mónica les manda saludos y perdones por estar tan ausente, una amiga cercana falleció hace poco y de hecho se valió del suceso para escribir ésto... mucha voluntad e ingenio, debo admitir. 

Gracias por leer dearies, y como siempre, duerman.
Ah y Rita, no importa si el sueño es tu esposo, estoy segura de que no soy su única amante ;)

Love ya.
Lady Mary.

9 comentarios:

  1. ;-; le dijo amor, LE DIJO AMOR, la brazo, falto el beso(?) pero... no que la madre de Paul murió cuando el tenia 14? e-e pequeños detalles x3

    AY CARAMBA! muchas gracias por dejarme aparecer en tu fic, *-* ailobio

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    1. OH FUCK TIENES RAZÓN! Eso me pasa por chatear y escribir al mismo tiempo :S
      Ya lo arreglé, gracias e.e

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  2. qwertyuiopasdfghjklñzxcvbnm JAJAJAJAJA

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    1. Te gustaron los dibujos?... cool.... MURIO MURIO! BUAAAAAA
      Que ternura de hermana/o ... no tengo nada mas q decir

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  3. Casi... casi me hacías llorar :'c (es que he andado muy e.e muy sensible) :'c Juliaaaaaaaaa! ¡Pero para que vergas está Martha! T__T pinche madre :'c nope, mejor me voy a la verga :'c Aunque John 1313 no pues e. e

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  4. La muerte de Julia, es tan deprimente, he leido sobre eso en montones de fics y me sigue entristeciendo de igual manera, es muy tragico y me siento mal por John, sufrio tanto por eso :'( pero aun asi, lo que mas me sorprende del capitulo, es que Stu y Martha ya no sientan nada el uno por el otro, parece que no estaban tan enamorados como creian :/ a ver como le va con Ashley. Espero el proximo con muchas ansias, este estuvo muyyy bueno :)

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  5. ¿quien es Julia? e.e ok no solo era broma ._.
    Vale dibuja mejor que yo :c nah es broma yo dibujo mejor que todos,ARRODILLENSE ok no :3
    ¿porque tenia que morir Julia? :c ella era una mujer buena TT_TT ok me caia bien e.e
    perdon por tardarme en comentar,es que,me he estado durmiendo todo el dia y ando despierta de noche,el sueño invertido ya sabes..EL SUEÑO ES SOLO MIO MARY,NO ES TU AMANTE Y DE NADIE MAS DD:< ay stu que lindo :3 ok ya .-.
    deberias ver mis ojeras mujer e.e parezco un muerto TT_TT ok ¿porque siempre hablo de mi? ._.
    el egocentrismo primero :3
    tengo que irme e.e estoy sudando horrible aqui estamos a 32° estamos peleando por el lugar de haber donde esta mas caliente,aqui o en Mexicali,yeah somos los mas jots ok no e.e
    ya me largo,mucha estupidez adios :c

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  6. Wow. ¡Me encanto! Es un capítulo muy triste :c Murió Julia, ella siempre me cae muy bien a pesar de todo lo que le hizo a John, pero lo hizo para bien, porque algunas veces me pongo a pensar qué hubiera pasado si John se hubiera ido con el padre, tal vez no estaría comentando por aquí y tal vez no hubieran existido los Beatles, lo sé, muy triste. Siempre me encanto la parte de Nowhere boy cuando John golpea a Paul, sinceramente es un poco cómico desde mi punto de vista. Esa fue la única parte que me saco una sonrisa en el funeral de Julia, o como le pego a Pete, bueno, siempre le pegaba a Pete.
    Stu y Martha ya no sienten nada por el otro :/ Y Stu ya le pego el ojo a Ashley, picaron jaja. Tal vez ellos tengan algo, pero tal vez tiempo después él conozca a Astrid y ¡BAM! Adiós Ashley :(
    Aly tiene razón, falto el beso y tales... hubiera sido algo extraño, pero no tanto como en el otro capitulo donde casi les ganan las hormonas :$ Ellos son unos grades "hermanos" :) Pero todavía quiero que Martha vea a Paul :(
    Me tengo que ir ¡Subaaaan! Saludos, sueñen con Paul ;) Yo lo haré.

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  7. Chale casi lloro :'( fue tan conmovedor este capitulo pobre Julia :'( no se merecia ese destino, pero lo bueno de aqui es que nacio una real y hermosa amistad entre John y Paul :)

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